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El pensamiento emprendedor. Introducción al pensamiento crítico para emprendedores. Lección Final.

El pensamiento emprendedor. Introducción al pensamiento crítico para emprendedores. Lección Final.

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"La amplia crisis mundial de nuestros días habría de empujar a los filósofos, que se habían ocultado en el regazo de las universidades, a abandonar su escondite. Hemos de volver a las calles y plazas, a las pages littéraires y a las pantallas, a las escuelas y a los festivales populares, para que nuestro gremio, el más divertido y más melancólico del mundo, recobre la importancia que, bien hechas las cosas, le corresponde también la vida no académica”. (El pensador en el castillo encantado,. Sobre la interpretación de los sueños en Derrida, en ¿Qué sucedió en el siglo XX? de SLOTERDIJK, P., 2018, pp113-114).

Lección 7 y final. El pensamiento emprendedor

Hasta ahora hemos visto como el pensamiento se basa en reconocer la mediación lingüística de la realidad y utilizarla para construir discursos atractivos (productos, servicios, estrategias, ideologías, etc), así como para desmontar los relatos engañosos o falsos. Ahora vamos a aplicarlo esquemáticamente al emprendimiento.

Intro. La relación entre pensamiento y emprendimiento en el siglo XVII

La relación del pensamiento y del emprendimiento en su forma moderna se remonta al siglo XVII, cuando la burguesía en su expansión internacional crea ecosistemas económicos donde se entrecruzan arte, filosofía, ciencia, política y empresa. Hablamos de una auténtica revolución, desencadenada con entusiasmo contra la burocracia, el feudalismo y la monarquía. Estos cambios también se realizaron en demasiadas ocasiones, de manera salvaje y falta de ética, conquistando nuevas culturas y explotándolas, así como subyugando a la nueva clase trabajadora. Pero a pesar de los muchos desmanes, sólo circunscribibles a una época determinada, también hay que resaltar todo lo positivo, porqué esa época tiene algunas semejanzas con nuestros hubs de innovación.

El lugar más representativo de ese ecosistema económico fueron los Países Bajos, que vivieron el llamado Siglo de Oro neerlandés, convirtiéndose en la primera potencia capitalista mundial hasta finales del siglo XVII. El Siglo de Oro empezó en 1602 con la fundación de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales y la creación del Banco de Ámsterdam en 1609 y concluyó con el comienzo de la Guerra franco-neerlandesa en 1672. Fueron tiempos de libertad en todos los ámbitos y de liberalismo económico, donde las ciudades tenían gran autonomía respecto al gobierno. Existían dos bandos políticos: los repúblicanos y los orangistas. Mientras lo segundos eran conservadores, los primeros eran partidarios del comercio y de la paz, porqué esta lo hacía más fuerte, así como de la descentralización política y financiera. La capacidad financiera es parte del éxito del capitalismo neerlandés. El Banco de Amsterdam fue un banco abierto a depósitos de dinero y metales preciosos de todo el mundo y toda clase social. Allí fue donde se empezó a utilizar la reserva fraccionaria bancaria, -la mayor y más perniciosa innovación en finanzas-, respaldando simples trozos de papel impreso con un porcentaje mínimo de depósitos existentes. Ingentes sumas de dinero se prestaron a las empresas para promover la expansión del comercio a nivel internacional. Allí nació el capital financiero.

La Compañía de Indias con todos sus claroscuros muestra la capacidad de crecimiento multinacional del espíritu emprendedor holandés. Esta empresa de marina mercante necesitaba mapas, instrumentos de navegación, técnicas contables, etc. Por esos motivos, los Países Bajos abrieron sus fronteras a todos aquellos que podían dar beneficios al comercio internacional, incluido el mundo de la cultura. Pensadores importantes como Spinoza, Descartes y Locke desarrollaron parte de su carrera allí por el ambiente de libertad tan necesario para la proliferación de ideas innovadoras. Spinoza es precursor de la teorización de la democracia Rousseau y Locke de la separación de poderes de Montesqueiu. En Holanda se genera la Ilustración como ideología de la burguesía, que se haría más popular en Francia, basada en el conocimiento y en la razón y no en la religión.

Las universidades como Leiden acogieron profesores de todas las tendencias incluso perseguidos en otros países. La proliferación de todo tipo de disciplinas en las aulas, permitió un desarrollo científico sin precedentes, así como de de la tecnología, consiguiendo nuevos productos como el telescopio, el microscopio o el termómetro. También acogieron corrientes religiosas perseguidas como los hugonotes, los jansenitas, los puritanos ingleses, etc. El libro era un instrumento de difusión de ideas nuevas y la proliferación de imprentas era superior de la de otros países. Incluso la prensa se desarrolló extraordinariamente, impulsando la información y el debate de la opinión pública. También el arte floreció en todas sus vertientes, destacando la pintura con representantes como Johannes Vermeer o Rembrandt


Encabeza este post el retrato de Jan Six de Rembrandt. de 1654, una de los mayores obras de la historia de la pintura. Precisamente Six es un emprendedor culto, comerciante, de origen francés, que hace fortuna en Holanda, y representa el espíritu de la época. Rembrandt lo pinta con un estilo desenfadado, rompiendo los cánones de la época, y lo viste de manera informal, en vez de con los típicos trajes negros. No puede reflejarse mejor el espíritu liberal del Siglo de Oro holandés.

Hoy en día hemos tenido que redescubrir todo esto. EEUU imita a la Holanda de entonces. Emprendimiento y pensamiento están muy unidos como en Sillicon Valley. El gran problema de hoy es que están separados en las instituciones del saber y en la sociedad europea, pero hay que romper con ello. La Universidad y las empresas en Europa se miran con recelo entre sí. Cada vez menos, pero es indudable, que el mundo del saber mira mal al "vil metal". Sin embargo, hay que desterrar definitivamente la moralización del dinero de ciertas culturas progresistas, que considera el dinero como malo y prescindible. Pero el dinero es tiempo de trabajo o energía. De todos. Y el tiempo no es malo, ni sobra. Si yo compro una silla, estoy pagando una parte del tiempo de las personas, que la han hecho y de otras personas, que han hecho las herramientas y las máquinas para que se haga. El dinero no es bueno ni malo pero es imprescindible, materializa el valor producido por el tiempo de trabajo, lo que constituye parte de la esencia humana y de su sentido como especie, y permite formas de comunicación como el comercio.


1. Del monólogo al diálogo: el emprendedor

¿Quien es el emprendedor? El propietario o administrador de una empresa, que mediante riesgo e iniciativa intenta conseguir beneficios de tipo económico o social. La capacidad de riesgo y de gestión, más que la idea, es lo que realmente caracteriza a los emprendedores. Pero los emprendedores no suelen estar solos, ni empezar solos. Los dúos y los tríos son más numerosos. Y eso es porqué emprender es un diálogo, es decir, emprender es un proceso dialéctico en el que mediante el antagonismo y la colaboración, se van superando estadios de dificultad progresiva hasta conseguir objetivos buscados como el beneficio. Es pasar del monólogo interior donde todo puede llegar a ser demasiado perfecto al diálogo con alguien cercano, que puede criticarnos y hacernos evolucionar. Desde la dialéctica platónica hasta su culminación en Hegel, hasta el pensamiento adialéctico de Heidegger y Derrida, conocer esta estructura de pensamiento puede ayudar mucho. La dialéctica implica el riesgo de llegar soluciones inservibles y a conclusiones inconcluyentes, pero también valorando lo positivo y lo negativo, permite llegar a una síntesis.

2. De la idea a la concepto: la oportunidad

Precisamente, el proceso dialéctico debe llevarnos desde la idea inicial a la idea final y su validación en oportunidad real de negocio, o lo que en términos filosóficos podemos llamar el concepto. El concepto es algo ya más que una idea es una idea completa, funcional, es decir, válida. Validar es lo que Popper en filosofía de la ciencia llama falsación. Nuestras ideas de negocio-producto deben ser falsadas, es decir, debemos intentar convertirla en falsa, debemos criticarla hasta la saciedad para ver si sobrevive a todas las objeciones posibles. Nuestro negocio no puede solucionarlo todo, solo puede solucionar una de las necesidades del consumidor. La idea debe ser parcial y responder a ser posible sólo a una necesidad, a un problema específico. La idea es como la teoría científica que debe ser verificada o falsada. La idea es un discurso, por eso es conveniente utilizar todo el utillaje lingüístico. El plan de negocio y el elevator test son también discursos. Un discurso es un conjunto de enunciados, que compone un relato y también un campo semántico, lo que podríamos llamar un mapa mental para entenderlo mejor. Siempre estamos llenos de prejuicios, estamos enjaulados en cajas o estructuras semánticas, que debemos superar para crear cosas nuevas.

3. Del sentido al sinsentido: el producto

Hacer un negocio no requiere innovar. Se puede hacer lo mismo pero mejor o incluso peor que otros, si el mercado crece. Lo que si requiere el emprender es desarrollar producto, lo que llamamos el sentido, concepto de larga tradición filosófica. Crear un producto no es crear un objeto es es crear un discurso con sentido, que implica una relación entre el consumidor y la solución. El primer sistema de desarrollo de producto se llama copia, pero hay muchas más originales. Sin embargo, algunas técnicas que se utilizan hoy en innovación son simplemente para desarrollar producto. El Design Thinking es una muy potente herramienta para no innovar, para hacer lo que quieren los usuarios, para hacer lo que se llama innovación incremental, que es lo que siempre ha sido el desarrollo de producto puro y duro. La innovación propiamente dicha sólo puede ser disrupción o lo que llamamos sinsentido, que es como la sorpresa de un nuevo sentido, lo que Tom Peters llama efecto WOW. El arte abstracto es un sinsentido para muchos, hasta que se comprende y se usa. Y lo mismo ha pasado con el iPad. La filosofía del arte o la estética enseñan más sobre la innovación, que otras muchas técnicas. Nos remitimos al vanguardismo artístico como multicorriente de la que salieron muchas tendencias artísticas como el surrealismo de Dalí, el cubismo de Picasso o el arte abstracto de Mondrian. O en música contemporánea la música con diferente gramática como el dodecafonismo de Schonberg. O en literatura una obra imposible de leer como el Finnegans Wake de Joyce. El arte transforma los códigos culturales, la manera de percibir y de comprender, a través del trabajo discursivo, y de la transformación de las estructuras semánticas, que dan sentido a nuestra vida. Nada como el arte y su creatividad nos indican la senda de la innovación disruptiva. 

4. De la táctica a la estrategia: el negocio

Es clave para cualquier negocio establecer un buen modelo de negocio y saber pivotar si este no funciona. Pero esa modelización al final es tan solo la táctica que nos ayuda diariamente a cumplir nuestro objetivo del beneficio. Es un mecanismo predefinido y hasta cierto punto automático. Pero el cómo vamos a conseguirlo es cosa de la estrategia. La estrategia dinámica es la parte más importante del crecimiento de un negocio. Con la táctica se ganan batallas, pero sólo con la estrategia se ganan las guerras. Y ahí es donde intervienen varias disciplinas complementarias como el marketing, el área comercial, las finanzas o los recursos humanos. En el fondo el éxito del negocio depende de todo lo que no es negocio, del equipo con talento. De las alianzas con los inversores y de cómo comunicamos y convencemos a nuestros clientes. La estrategia es pensamiento en estado puro. Y es un pensamiento vigilante, que continuamente está dudando y replanteándose cosas. El pensamiento es elaboración y desmontaje de discursos, pero como hemos visto esto, su método es el diálogo y la dialéctica. Pensar es hacerse preguntas constantemente y buscar las respuestas individualmente y en equipo, que nos hagan avanzar.

5. De la riqueza a la sabiduría: el beneficio

Algunos emprendedores llegan a ser ricos otros no. Pero no sólo hablamos de riqueza económica, ya que tampoco todas las empresas buscan un beneficio económico, algunas pocas buscan un beneficio social. Pero al margen de las consideraciones generales, a nivel individual, la riqueza interior adquirida por algunos emprendedores puede ser muy grande, pero sólo si han obrado correctamente, si han sido éticos, si no se han traicionado a sí mimos y la gente que los ha hecho crecer en su aventura. Pero incluso más allá de la riqueza económica y de la riqueza interior, la sabiduría es un valor y una actitud que toda persona debe buscar. El camino vital se cumple al conseguir una sabiduría a nuestra medida, que nos pueda hacer felices y llene de sentido lo que hacemos. Y sólo se consigue con la experiencia, el tiempo y la interacción con los demás. Es una mezcla de conocimientos y manera de hacer correcta y satisfactoria, en cualquier momento y circunstancia. Precisamente la filosofía, especialmente la clásica, no ha parado de debatir este tema y de plantearse como hacerlo.

6. Pero sobre todo, no hay que transformarse digitalmente

No hay que transformarse digitalmente porque ya lo estamos.  No hace falta. Ya estamos transformados desde los orígenes. En otros post hemos sostenido que el mundo, el Universo entero desde el Big Bang es digital, justo al revés de lo que hemos pensado siempre. La ciencia actual lo traduce todo a información discreta, los átomos, la vida, la energía, el trabajo, incluso la conciencia. Si hemos hablado de lo analógico ha sido simplemente por falta de herramientas de medición adecuadas. Todo lo existente es digital, al menos esta es la manera que tiene nuestra época de entender el todo. La realidad es digital. Vivimos en la digitalidad. 

Entiéndaseme bien, no digo que muchas empresas no tengan que cambiar profundamente para adaptarse a la cultura y a la tecnología actual, pero me resisto a llamarlo transformación digital, más bien lo llamaría pura y simplemente "salir del retraso empresarial".  Y en ese sentido, todo emprendedor que piense, no puede perder de vista como funciona el mundo y como cambia. Debe comprender las tendencias y saberlas anticipar. La anticipación es tan importante o más que la innovación. Es analizar cual va a ser la siguiente jugada. Poder estimar si pasa esto pasará esto otro. La capacidad no de predicción porque esta es una simple deducción lógica, propia de la algorítmica, sino capacidad de abducción. La abducción permite construir conjeturas a partir de hechos concretos, lo cual, es algo sólo dado a la inteligencia, natural o artificial.


Como resumen final diremos, que hemos visto que la relación entre emprendimiento y pensamiento es un fenómeno históricamente determinado. No es una opinión. Cuando hay libertad, dinero y entusiasmo social, se genera una interrelación espontánea entre las diversas áreas de conocimiento, expresión, reflexión y comercio. Desde la polis griega hasta Sillicon Valley, siempre ha sucedido así. La innovación es interdisciplinar por naturaleza. 

Por otra lado, también hemos mostrado cuan implicado está el pensamiento en la actividad del emprendimiento. Pensar es conversar, hacerse preguntas, contemplando alternativas, y creando soluciones, o dando respuestas nuevas a los dilemas existentes. Pensar es elaborar discursos eficientes desmontando aquellos que no lo son. Para pensar hay que ser consciente, que siempre nos movemos en un mundo lingüístico, y que la realidad bajo el lenguaje es digital.



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¿Qué hemos aprendido? 
Lecciones de filosofía para no filósofos. Introducción al pensamiento crítico para emprendedores

  • Lecciones de filosofía para no filósofos. Introducción al pensamiento crítico para emprendedores. Lección Primera. 
    • La filosofía es práctica, útil y divertida. El pensamiento también
  • La diferencia entre pensamiento y filosofía. Introducción al pensamiento crítico para emprendedores. Lección Segunda. 
    • La filosofía es un subconjunto del pensamiento. Invitamos a pensar. 
    • El pensamiento no tiene objeto, porqué es una relación entre sujetos, es una relación de sentido, del lenguaje.
    • El pensamiento ocurre en un grupo social, en una cultura, es intersubjetividad lingüística. 
  • La realidad no existe. Introducción al pensamiento crítico para emprendedores. Lección Tercera. 
    • Hay que dudar de todo, de uno mismo, de lo que estamos más convencidos, de la realidad misma.
    • La realidad es lenguaje, solo tenemos un acceso indirecto y lleno de incertidumbre a la realidad. Olvidar esto es caer en la trampa de la tochología o metafísica de la presencia.
    • Pensar es hacer historia para los testigos de nuestra vida. 
    • Pensar es hacer historia, es construir, reconstruir, deconstruir y destruir discursos. 
    • El mundo digital es un mundo de escritura, una realidad del tiempo diferido, respecto a la artificiosa analógica oralidad. 
    • El lenguaje o sea la realidad, es nuestro mecano para deconstruir y reconstruir cosas nuevas. 
    • Los productos no son objetos, son relaciones lingüísticas.
  • La desconexión del juicio y sus monstruos. Introducción al pensamiento crítico para emprendedores. Lección Cuarta. 
    • La desconexión del juicio es un proceso de alienación donde un ser humano suspende su capacidad de juicio individual y la delega a un discurso externo. 
    • Lo irracional no es el descontrol, no es locura, es racionalidad sin juicio. Se trata de la misma lógica que la racionalidad pero con premisas falsas y argumentaciones mal construidas.
    • Le ética produce comportamientos positivos, mientras la moral reduce comportamientos desviados reprimiéndolos.
    • Al menos, tiene que haber un argumento capaz de anular nuestro discurso como falso, de lo contrario un discurso cerrado, holístico, es una imposición totalitaria y solo puede llevar a la destrucción de lo diferente.
    • El discurso del odio es un producto social en el que se suspende el juicio de valor ético sobre la diferencia.
  • La deconstrucción de los discursos. Introducción al pensamiento crítico para emprendedores. Lección Quinta. 
    • La mayoría de personas piensa que los hechos son incontrovertibles y eso sería verdad en ese mundo ideal en el que los humanos tuvieran un acceso completo y directo con la realidad, pero como hemos visto la realidad absoluta no existe, lo que existe es un constructo lingüístico intersubjetivo, que tomamos como referencia común para la acción humana. 
    • Crear una empresa o un producto es crear un discurso, un marco de pensamiento, una relación conceptual nueva, un uso lingüístico nuevo, que se reflejará en un tipo nuevo de acción.
    • Cuando proponemos un producto, cambiamos la relación mental entre conceptos clave, modificamos la llamada competencia lingüística de los consumidores.
    • La tarea principal del pensamiento es construir y deconstruir discursos. 
    • El pensamiento se edifica sobre unos fundamentos, sobre una base, pero no sobre una base solida, sino permanentemente revisable. Los fundamentos no son objetivos. La dinámica de los discursos está viva. Dependen de los valores de cada uno, del grupo humano del que hacemos parte, de la propia perspectiva y de nuestros objetivos. Y la acción está determinada por el pensamiento sea consciente o inconsciente.
  • Construir la felicidad. Introducción al pensamiento crítico para emprendedores. Lección Sexta. 
    • Uno no puede conseguir la felicidad por si mismo, uno no puede hacerse feliz, sólo se consigue la felicidad ayudando a los demás. Son los demás que nos hacen felices. Pero no hay sentido vital sin testimonios de nuestros logros, ni hay felicidad sin haberse esforzado altruistamente. El egoísmo y el egocentrismo solo conducen a la infelicidad propia y la ajena.
    • La búsqueda de la felicidad y del sentido vital, es decir, lo que llamamos para resumir, alcanzar la sabiduría vital, es el objetivo de la vida para todo ser humano.
    • No podemos pensar en hacer empresas o proyectos sin alinearnos con quienes somos, y con quienes nos hacen ser quienes somos. 
  • El pensamiento emprendedor. Introducción al pensamiento crítico para emprendedores. Lección final. 
    • Hay muchos precedentes de convergencia entre emprendimiento y pensamiento. En la época moderna los Países Bajos en el periodo llamado Siglo de Oro fueron un centro de libertad para el arte, los negocios y la ciencia, de manera similar a como ocurre hoy en día en Sillicon Valley.
    • Emprender es un diálogo, es decir, emprender es un proceso dialéctico en el que mediante el antagonismo y la colaboración, se van superando estadios de dificultad progresiva hasta conseguir objetivos buscados como el beneficio.
    • Nuestras ideas de negocio-producto deben ser falsadas, es decir, debemos intentar convertirla en falsa, debemos criticarla hasta la saciedad para ver si sobrevive a todas las objeciones posibles. 
    • Crear un producto no es crear un objeto es es crear un discurso con sentido, que implica una relación entre el consumidor y la solución.
    • La innovación propiamente dicha sólo puede ser disrupción o lo que llamamos sinsentido, que es como la sorpresa de un nuevo sentido.
    • Con la táctica se ganan batallas, pero sólo con la estrategia se ganan las guerras. 
    • La sabiduría es un valor y una actitud que toda persona debe buscar. El camino vital se cumple al conseguir una sabiduría a nuestra medida, que nos pueda hacer felices y llene de sentido lo que hacemos.
    • El pensamiento es elaboración y desmontaje de discursos, pero como hemos visto esto, su método es el diálogo y la dialéctica. Pensar es hacerse preguntas constantemente y buscar las respuestas individualmente y en equipo, que nos hagan avanzar.
    • No hay que transformarse digitalmente porque ya lo estamos. El Universo entero desde el Big Bang es digital, justo al revés de lo que hemos pensado siempre. La ciencia actual lo traduce todo a información discreta, los átomos, la vida, la energía, el trabajo, incluso la conciencia. La realidad es digital. Vivimos en la digitalidad. 

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