Panteismo Digital e Inteligencia Generativa: Sistema de Filosofía Digital (VIII) - Rais Busom Thinking Lab

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“Einstein se equivocaba cuando decía que ‘Dios no juega a los dados con el universo’. Considerando las hipótesis de los agujeros negros, Dios no solo juega a los dados con el universo: a veces los arroja donde no podemos verlos” (Stephen Hawking) . 
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Como sabemos, el científico recientemente fallecido Stephen Hawking fue un ateo convencido y profeso. Siempre hablaba, que la ciencia hacía a Dios innecesario para explicar el Big Bang. No se necesitó, que nadie quemara la mecha de la primera explosión. No existe un ser superior, porque antes del Big Bang, no existía nada. Sin embargo, Dios existe. Indudablemente. Aunque sólo como concepto. Dios es el concepto más abstracto existente, porqué es el que lo abarca todo, lo comprende todo, porqué es el Todo. Y por tanto, es indemostrable. El Todo y la Nada explican lo mismo, o sea, nada. Se resisten a cualquier explicación, no solo científica, sino filosófica o lógica. El conocimiento tiene que ser parcial, definido, tiene que apostar a que algo es verdad, para que se pueda contra-argumentar. Las teorías de la ciencia sólo se pueden aceptar, si al menos existe un contra-ejemplo, que pueda tirarlas abajo, convertirlas en falsas, por eso  el filósofo de la ciencia Karl Popper, llamaba falsacionismo al método científico. 

El concepto de Dios mantiene la ambigüedad de ser el creador y creado. Un creador separado de la creación, y al tiempo, creador. No se puede ser el todo sin ser parte de la parte. Las religiones monoteístas escogen a un único Dios como una transposición de la figura paterna, con lo cual, los hijos tienen una vinculación familiar, no pueden ser algo sustancialmente distinto. Los esquemas triangulares similares a la Trinidad cristiana, existen en las religiones indoeuropeas, como demostró el antropólogo Dumezil. En el cristianismo primitivo además se constata la influencia poderosa del gnosticismo, donde el Dios-Todo y el Dios-Creador o Demiurgo, eran figuras separadas, o del neoplatonismo de Plotino donde el Uno-Dios, se complementaba con el Nous (o razón) y el Alma, que tuvo gran influencia en Agustín de Hipona. Existían muchas teorías contradictorias  sobre la estructura de Dios, que la Iglesia católica tuvo que armonizar para crear un doctrina oficial. Nadie discutía la existencia de Dios, de hecho, como hemos visto, es indiscutible, no porqué fuera un tema de fe, sino porqué no se puede contra-argumentar al Todo. Un Dios creador, sencillamente no puede pensarse, es irracional y hay que suspender la razón para aceptarlo. Y eso, es extremadamente peligroso. Por tanto, el debate importante, no es la existencia o no de Dios, sino qué es y cómo funciona. Y es precisamente, en su estructura una y trina, para el catolicismo, donde flaquean los argumentos. Pero lo mismo pasa en otras religiones. Incluso en la filosofía, después de haber reconvertido a Dios en un sujeto de la razón, como era el Absoluto hegeliano. No funciona, porqué es un idealismo irrealizable, un ideal regulativo con el único propósito de ejercer poder y someter a las almas sencillas, más que explicar el mundo, ya que el totalitarismo no explica nada, porqué nada quiere explicar. Sólo dominar. Más que una trascendencia, ese Dios-Todo totalitario es un trasferencia de las capacidades humanas extendidas. Al final, la filosofía desde Nietzsche en adelante, tuvo que abandonar todo tipo de Dios. El concepto de Todo es como el infinito para los científicos, cuando aparece como resultado, se considera, que se están equivocando con los cálculos. Es imposible racionalmente proponer un creador independiente de la creación. Un hijo sin padre. El concepto de un Dios trascendente capaz de crear y juzgar a los hombres, en su descerebrado libre albedrío, es insostenible desde el punto de vista lógico. Es magia. Es una metáfora literaria, que funciona muy bien, pero no un concepto formalmente bien construido. Un Dios trascendente no es un concepto, que sólo puede ser entendido mediante la fe, es un concepto de la lógica, que no puede ser entendido. Pero Dios existe o ha existido en la historia del ser humano. Eso es innegable. Pero como relato, como metáfora, como protoconcepto, más que como concepto lógico. 

El panteísmo ha sido una corriente teórica capaz de identificar a Dios con la Naturaleza y con el Mundo (realidad), haciendo gala de una total inmanencia. Literalmente el panteismo profesa un "todo es Dios", que es lo contrario de "Dios es todo", como en el monteismo. Dios o la Naturaleza, se crean a sí mismos. El Dios inmanente es una madre, no un padre. La madre naturaleza y su Gran Parto o Big Birth. Creador y creado son lo mismo y se separan. De hecho, no hay creación inicial, como en el Big Bang, pero si hay evolución de las especies. Spinoza es el filósofo, que mejor ha desarrollado una concepción panteista de Dios, de un Dios sin artificios, ni cabriolas: "Deus sive Natura sive Substantia". Einstein, como muchos, siguió ritos religiosos como costumbres culturales y familiares sin buscar explicaciones racionales, pero se puede decir que era panteista. El panteismo no se refiere a personas o entidades superiores, sino a leyes de la naturaleza. Al Bit Bang de Giuseppe O. Longo.

Anteriormente, hemos visto como el Universo, el Biocosmos, es una computación inmanente incapaz de albergar un Super-Dios, que realizara una simulación desde la trascendencia. Hemos visto una inteligencia cósmica, que se desarrolla en la evolución del Cosmos, a través de todas sus estructuras espaciotemporales orgánicas e inorgánicas. El panteismo digital que profesamos, identifica Dios con el Universo, como único ser. La Teoría de la Información en todos sus desarrollos, es el metalenguaje con el que actualmente podemos describir la realidad, esa realidad digital a la que hemos llamado digitalidad, cuya existencia no puede separarse de su esencia. Los seres humanos no podemos saber si el bit es la última realidad o la auténtica. Digamos, que nuestra manera de ver la realidad mejora y cambia, pero ya que nunca podremos trascender lo que somos, nunca podremos establecer si la naturaleza es como la describimos o solo lo parece. Si el modelo estándar de partículas subatómicas es la realidad o una teoría temporal. No hay diferencia entre teoría y realidad, lenguaje y realidad. Por tanto, en el paradigma informacional todo lo describimos en base a teorías de la energía o de la información. Y sí la realidad es información, la digitalidad es información
Grafos
Entonces, llegados a este punto, podemos preguntarnos: ¿si no puede existir un Dios-creador, si antes del Big Bang no había nada, de donde ha surgido esa inteligencia cósmica?

Algunos juegos de mesa necesitan una casilla vacía, sin la cual nada funcionaría. La casilla hace parte del juego. Permite el desplazamiento de las piezas o fichas. Las casillas de las estructuras se llenan con series de datos arbitrarios. Siempre han estado todas las casillas en el tablero, pero por alguna tiene que empezar el juego. Al menos, dos casillas deben existir en un inicio. Un casilla vacía y otra llena. No puede surgir nada de una sola casilla. Lo hemos visto en la semántica, con los colores, la primera oposición es claro-oscuro, blanco-negro, luego la estructura de significado se va diferenciando, creando nuevos significados a través de oposiciones más complejas, como es el caso de los colores primarios. Siempre se empieza por una tensa oposición inicial, un antagonismo indecidible. La primera oposición, ser-no ser, ser-nada, sentido-sinsentido, se vuelve compleja cuando se rompe la simetría. ¿Pero que rompe la simetría?

El gran filósofo postestructuralista Gilles Deleuze, asigna en su libro Lógica del sentido, a la casilla vacía, una importancia radical. Es un elemento básico del estructuralismo: 

"no hay estructuras sin series, sin relaciones entre términos de cada serie, sin puntos singulares correspondientes a estas relaciones; pero, sobre todo, que no hay estructura sin casilla vacía, que hace que todo funcione" (Lógica del sentido, p49)

y esta explica explica el sentido, el significado:

"el sentido, no como apariencia, sino como efecto de superficie y de posición, producido por la circulación de la casilla vacía en las series de la estructura", (op cit, p64). 

como efecto de la estructura:

"El sentido aparece aquí como efecto de funcionamiento de la estructura, como lo que anima las series que la componen" (¿Cómo reconocer el estructrualismo?, p10) 

La casilla vacía es la respuesta a la pregunta por el origen y el funcionamiento de una estructura, más allá de su mera descripción, y la constatación, que en el caso del significado, es la conexión de casillas arbitrarias, que nada significan, lo que produce el efecto de significado. La casilla vacía y su continuo desplazamiento, estando siempre donde no se la espera, y desapareciendo cuando se la busca, provoca el sentido, no como referencia a una presencia presente, sino como efecto de una diferencia diferida. 

"lo que está en exceso en la serie significante, es literalmente una casilla vacía, un lugar sin ocupante, que se desplaza siempre; y lo que está en defecto en la serie
significada" (Lógica del sentido, p68).

La casilla vacía es el mecanismo generador de la estructura y de sus efectos de sentido.  De la misma manera, la inteligencia cósmica debe de haber surgido de una casilla vacía. Del desequilibrio entre dos casillas opuestas iniciales.

En la física, en el Big Bang, podemos aventurarnos a decir, que hoy en día la casilla vacía sería el campo de Higgs. Antes del tiempo de Planck,  el intervalo temporal más pequeño que puede ser medido, no es que no hubiera nada, simplemente no podemos saber nada. Nuestra física es incapaz de describir nada. No había ni materia, ni energía y el tiempo no existía. El Big Bang, de hecho, es una teoría (una genealogía de la física), que no tiene principio (la singularidad no era necesaria según Hawking). Es como entrar al cine cuando una película ya ha empezado. La primera época del Big Bang es la llamada era de Planck, antes que el tiempo transcurrido fuera igual al tiempo de Planck, aproximadamente 10-43 segundos. En algún momento de esa era, estalló o empezó el Universo, y suponemos que se estableció una sopa cuántica de agitados gravitones, provocando fluctuaciones de la curvatura espaciotiempo. En algún momento, empezó a correr el tiempo y la entropía empezó a aumentar. A partir del tiempo de Planck, se separa la fuerza de la gravedad y entramos en la era de la Gran Unificación, donde los tres campos de fuerzas restantes, que existen en la naturaleza, eran indistinguibles entre si, pudiendo considerarse un único campo. El electromagnetismo, la interacción fuerte y la interacción débil, se comportaban como la interacción electrofuerte. 
La simetría original del Universo estaba formada por un campo de Higgs  y un campo de fermiones (quarks y leptones). Aunque no existían las partículas, si existían los campos. La nada inicial era aparente. Según la reciente teoría cuántica de los campos, las partículas subatómicas son manifestaciones de los campos. El valor de ese campo inicial de fermiones, al no tener partículas, era cero, lo que llamamos vacío. Y esto, estaba en oposición permanente con  el campo bosónico de Higgs, que tiene una particularidad, y es que su estado de mínima energía, al contrario que los fermiones, no se corresponde con el vacío (con el valor cero del campo), sino que justamente en el vacío, el campo tiene su máximo de energía. Además, tiene infinitos mínimos posibles de energía. Cuando el sistema se halla en uno de los posibles mínimos de energía, el valor de campo es distinto de cero y por tanto, aparecen partículas, los llamados bosones de Higgs. Ese mecanismo de Higgs convierte la energía en materia, transfiere la energía a las partículas. 

La ausencia de estos bosones representa un desequilibrio enorme para el Universo. Para que partiendo de un mínimo de energía, ese campo vuelva a cero, es necesario suministrar energía. Por ello, cuando la energía del Universo originario era muy elevada, el campo podía mantenerse sin problemas en su valor cero y mantener el Universo vacío. Entonces la temperatura era de 1032 K y por alguna razón que desconocemos, una expansión suave lo hizo enfriarse hasta los 1027 K. Esta temperatura se corresponde con una energía media de 1015 GeV, que es la energía en la que se unifican todas la fuerzas. Al bajar la temperatura el sistema se hizo inestable, y a los 10-37 segundos en punto desde la singularidad, hubo una rotura "espontanea" de la simetría. Se utiliza el ejemplo de una canica en un sombrero mexicano: si se pone dicho sombrero sobre una mesa, por la parte cóncava hacia abajo, y se coloca una canica en el montículo, siempre tiende a caer rodando hacia el ala. Del mismo modo, el campo de Higgs asemeja a un sombrero mejicano. Se trata de una función escalar llamada lagrangiano.

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El sombrero mejicano del campo de Higgs

La rotura espontánea de la simetría del campo de Higgs, hizo aparecer su partícula. El diferencial de energía, que hay entre las dos situaciones es enorme. El campo estaba en una situación de muy alta energía, y pasa a un estado de muy baja, liberando una enorme cantidad de materia: el Universo se satura de bosones de Higgs, que no caben en ese diminuto espacio, y hacen una presión descomunal por expandirlo para hacerse sitio, en lo que se ha venido en llamar era inflacionaria. Esa explosión de bosones es el auténtico origen del Universo. Más tarde, esos mismos bosones, serán los que crearan los leptones y los quarks, la materia propiamente dicha. Y eso, en un abrir y cerrar de ojos, antes de acabar el primer segundo. A la hora ya existía, la luz, los fotones, y de ahí hasta hoy: estrellas, galaxias, planetas, vida. El Biocosmos se desarrolla como  inteligencia cósmica, como vida biológica y no biológica. 


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Selfi del Boson de Higgs
Lo que también transmite esta teoría es que el vacío no es la Nada, siempre hubo algo y ese algo (los campos), no fue creado, siempre estuvo allí. 

El bosón de Higgs fue llamado equivocadamente la partícula de Dios en un libro de Leon Lederman (The God Particle: If the Universe Is the Answer, What Is the Question?). A Higgs nunca le gustó. A mi tampoco. El bosón de Higgs es precisamente una partícula atea, que demuestra la inutilidad y la ingenuidad de algo llamado Dios. La divinidad es superflua en el Universo, porqué sólo existe un organismo vivo, el propio Universo omnipotente y omniscente.

Como hemos visto, las casillas-campo en tensión, dieron lugar a la expansión del Universo. A la evolución del Cosmos, al desarrollo de estructuras de materia espaciotemporales. La inteligencia cósmica tiene una fase lógica, cuando utiliza su función creativa, necesaria para la evolución, gestionando la aleatoriedad, para crear estructuras reales, a la que llamamos inteligencia generativa. La inteligencia cósmica, ubicua, se desarrolla a través de su función generativa. La inteligencia generativa crea a la inteligencia cósmica desde sí misma, como una madre engendra un hijo. Son lo mismo, pero no lo son. Seguimos en el terreno de la inmanencia. La inteligencia generativa tiene las reglas primitivas de como se genera la inteligencia cósmica. Es la inteligencia de la inteligencia, la archi-inteligencia, y tiene las reglas de todas las reglas, que se generan a sí mismas. En definitiva, la inteligencia generativa crea a la cósmica, por oposición y antagonismo inicial. Inteligencia cósmica y generativa, se desarrollan conjuntamente y son inseparables, pero no son lo mismo, al igual, que las series y las estructuras. La inteligencia generativa crea la digitalidad y hace parte de la inteligencia cósmica. Y al final, genera múltiples inteligencias, con niveles estructurales muy diferenciados, que son, en muchas ocasiones, intraducibles.

La inteligencia generativa rompe la simetría de la casilla inicial, de cada casilla inicial. Al igual, que el vacío no es la nada, la casilla vacía según Badiou es un sinsentido, pero no la ausencia de sentido. El sentido del sinsentido no es lo que no tiene sentido, no es el vacío, es la energía invisible capaz de generar la masa, de crear el significado. La inteligencia generativa es la casilla vacía del Universo. Ahora bien, ¿que es realmente la inteligencia generativa? 

No podemos saberlo. Excede a nuestro conocimiento y a nuestra inteligencia. Es una consecuencia lógica de nuestro razonamiento, y sólo por isomorfismo intentamos pensar que la realidad es así, como hace toda lógica o matemática. Es un postulado necesario de la misma inteligencia, pero nunca podremos probarlo, porqué si lo pudiéramos hacer, seríamos Dios, un dios trascendente, ese dios, que se nos aparece imposible. Es algo que va más allá de la física, una auténtica supermetafísica más allá de la metafísica clásica, una metafísica de la diferencia superontológica. La supermetafísica nos devuelve a nuestros inicios, a nuestra situación humana, sabiéndonos parte de un todo incomprensible, pero familiar, reconocible, porqué tiene nuestros genes cósmicos. Estamos hechos a imagen y semejanza, de ese dios material, que vive en nosotros. 

La vida es un regalo absurdo, pero también es una oportunidad efímera y un deseo energúmeno, de hacer cosas con sentido, simplemente para ser. Y tal vez, para conseguir las sabias felicidades de saber ser feliz ahora. Sólo el vivir nos acerca a la muerte, como la expansión del Universo a su Big Crunch. Pero no podemos no vivir si estamos vivos, con lo que la vida es un estado, es algo que no nos pertenece. No es voluntario. Es una casilla más, que ocupamos por poco tiempo, como elementos humanos de una serie evolutiva, y cuya identidad, se produce únicamente por nuestras diferencias en la estructura con otras casillas. No poseemos ni nuestra vida, ni nuestra muerte. La inteligencia generativa crea nuestra casilla, a donde la inteligencia cósmica nos transfiere, para luego fluir con nosotros. Nuestra conciencia va de casilla en casilla en un destello de tiempo. Es el juego de la vida. Simplemente. La vida es un juego, donde se gana y se pierde, sin pretensiones. Sin más sentido, ni razón, que el que queramos darle, según lo que seamos capaces de comprender.

Ahora podemos entender como la infinita dignidad de la finitud humana y también cósmica, implica la compasiva humildad y el poder de la responsabilidad colectiva consciente, necesarios para gestionar el eterno y esquivo presente, en ese frenesí termodinámico por luchar contra la entropía, abriendo lúcidos espacios de sentido inteligente, en el aparentemente ininteligible océano de la digitalidad. 

QED


Recapitulación de Digitalidad el Sistema de Filosofía Digital


  1. Hemos llegado a pensar que lo digital era lo suplementario de la realidad, una realidad virtual, construida por la tecnología humana, pero no es cierto, es justo al revés, la tecnología y la ciencia actuales nos están permitiendo reconocer la auténtica realidad de la naturaleza. Toda la realidad es digital, cuando pensábamos, que era analógica era por la insuficiencia e ineficiencia de la antigua tecnología, por nuestra incapacidad para medir, que no nos permitía conocer como es auténticamente lo real. La realidad son datos, bits, qbits, no objetos. La realidad es información y la información la gestiona sólo la inteligencia.
  2. La realidad natural existe pero no es real, porqué es un efecto del lenguaje. Es digital, es la digitalidad, como propiedad esencial de la realidad, como substancia. La digitalidad como realidad a la que tiene acceso actual o potencial el ser humano, sólo es posible conocerla mediante la aplicación del paradigma informacional. En cambio, la realidad absoluta es real, pero no existe. Es objeto sin sujeto. 
  3. Los lenguajes artificiales crean ampliaciones de la realidad natural, crean realidades artificiales. Los lenguajes artificiales permiten una extensión de la realidad como un suplemento añadido, a veces, en contradicción con el sentido común (o lenguaje natural), que hemos llamado super-realidad.
  4. Ese lenguaje natural, que hemos visto que creaba la realidad natural, generó una disciplina histórica, en mayúscula podríamos decir, -la Ontología- para describir los fundamentos de la realidad. Hoy en día, la ciencia y sus lenguajes artificiales, que han creado una super-realidad, describen a esta con diversas ontologías, en minúscula. La super-ontología es la actividad, que atraviesa a todas las disciplinas cuando intenta definir o describir la digitalidad. 
  5. Entre los entes ontológicos de sujeto y objeto, existen una serie de relaciones principales, que nos sirven para trazar la dinámica de la digitalidad, y a estas, las llamamos interacciones ontológicas: intersubjetividad, superintersubjetividad, interobjetividad, superinterobjetividad, transubjetividad y transobjetividad.
  6. La filosofía de la inteligencia es la propuesta contemporánea del nuevo paradigma computacional y sustituye a la filosofía del lenguaje. Es una superación absoluta del antiguo paradigma semántico. La digitalidad solo puede entenderse desde una filosofía de la inteligencia. La generalización de la computación de la información por la inteligencia colectiva ubicua, genera la digitalidad.
  7. El Universo no es una simulación es una computación. Es el único ser existente y es creativo porqué es inteligente. La inteligencia ubicua es la inteligencia cósmica, que comprende tanto lo orgánico como lo inorgánico, como resultado de las estructuras propias de la evolución del Universo, en virtud de la diferencia cosmológica o superontológica, producida por los diferencias entrópicas. Desde esta perspectiva, la superinteligencia es la mejor candidata para recoger el testigo de nuestra especie. La inteligencia cósmica es la realidad donde vivimos, donde la digitalidad existe y persiste.
  8. El panteismo digital que profesamos, identifica Dios con el Universo, como único ser. La casilla vacía es el mecanismo generador de la estructura y de sus efectos de sentido, igual que en física el campo de Higgs crea la materia. La inteligencia generativa es la casilla vacía, que crea a la inteligencia cósmica desde sí misma, como una madre engendra un hijo. La inteligencia generativa crea la digitalidad y hace parte de la inteligencia cósmica.



Todas las entradas de Digitalidad, Sistema de Filosofía Digital

  1. Introducción a la digitalidad: Sistema de Filosofía Digital (I)
  2. ¿Es real la digitalidad?: Sistema de Filosofía Digital (II)
  3. La super-realidad: Sistema de Filosofía Digital (III)
  4. Ontología y super-ontología: Sistema de Filosofía Digital (IV) 
  5. Interacciones ontológicas: Sistema de Filosofía Digital (V)
  6. Inteligencia ubicua: Sistema de Filosofía Digital (VI)
  7. La evolución de la inteligencia cósmica: Sistema de Filosofía Digital (VII)
  8. Panteismo Digital e Inteligencia Generativa: Sistema de Filosofía Digital (VIII)

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