La semántica de la Fórmula 1: el índice del factor sorpresa

Las carreras de Fórmula 1 se pueden analizar desde múltiples puntos de vista. Nos interesa el punto de vista del espectador. También esta perspectiva tiene innumerables enfoques, pero vamos a intentar buscar un enfoque formal para poder determinar el grado de interés que puede llegar a provocar una carrera vista por televisión. 

Preferimos este enfoque, porqu cuando no existían móviles, ni pantallas gigantes, la experiencia de ver una carrera de F1 en el circuito, podía ser extraordinaria, pero muy fragmentaria. El público sabía por megafonía algunos cambios de posición, y los más pacientes rellenaban la cuadrícula del vuelta a vuelta con un lápiz, señalando la posición de cada piloto, mientras veían tan solo un trozo del circuito. En resumen, la experiencia en circuito es un evento de información incompleta (más cuando más al pasado nos vamos), mientras una cobertura por TV nos da la información esencial completa.



La F1 se empieza a retransmitir en TV en los años '50. Anteriormente, contamos con documentales, fragmentos cinematográficos de todo tipo. La web oficial de F1 tiene un archivo histórico de carreras de TV -solo para suscriptores- en https://f1tv.formula1.com/en/archive, que por el momento, se remonta únicamente hasta el año 1981. BBC Sports fue la cadena de televisión pionera, y empezó sus retransmisiones en 1953. Per con ITV fue una excepción. Por ejemplo, en Brasil, la cadena Globo no empezó hasta el año 1973. Pero no es hasta los años '80 cuando se generaliza la retransmisión del campeonato de F1, en la mayoría de las emisoras de televisión del mundo. Algunas televisiones ofrecen material en su histórico, pero esta labor de completar un archivo visual completo compete a la FOM. También existe diverso material no oficial, reproducido por fuentes no propietarias, en canales de Youtube personales. 

Lo que también es evidente, como ocurre en todos los fenómenos comunicativos, es que el espectador de los años '80 o '90 nada tiene que ver con el de la actualidad. Pensemos en un entorno, por ejemplo en España, donde solo existían dos canales estatales de TV, no había Internet, ni móviles, con lo que la capacidad de permanecer delante del televisor durante más de una hora, era algo fácil, a pesar que las carreras no fueran muy competidas. Las audiencias de TV han cambiado, y han crecido mucho, y la sociedad no tiene nada que ver en una década con la siguiente.

Una de la conclusiones empíricas, es que el aburrimiento ante la F1 actual tiene que ver más con las competencia lingüística del espectador -su manera de ser digamos- , que con el desarrollo de la carrera. Las carreras del pasado podían ser también aburridas, pero se aceptaba mejor, por qué el único atractivo no eran los adelantamientos o la incertidumbre del ganador. Un gran premio de F1 era un espectáculo hipnótico, único, porque los coches eran casi como naves espaciales y los pilotos eran héroes, que se jugaban la vida. Hoy en dia hay mucho diseño y tecnología fuera de la F1, y el riesgo ha disminuido enormemente, por lo que ha dejado de ser tan especial.

En nuestra pequeña investigación semántica -un divertimento más que otra cosa sin pretensiones científicas-, lo que proponemos como máximo nivel de formalización de una carrera es su historia. Consideramos una carrera como una historia, una narración, con principio, nudo y desenlace. La semántica de la F1 es el significado de una carrera, como unidad macro semántica, luego podríamos considerar otras como el campeonato.

Siguiendo con nuestra formalización, la unidad semántica ideal sería la clasificación de una vuelta durante la carrera. Y toda la carrera sería la evolución de la clasificación durante las vueltas de la prueba. Despojamos a la visión de TV de otros aspectos cualitativos extremadamente importantes, como la manera de adelantar, la distancia entre coches, la belleza de los coches, el sonido de los motores, el estilo de conducción, las condiciones de la pista, etc., aunque todo ello sería posible añadirlo al modelo, simplemente teniendo en cuenta unas variables extra, con unos pesos, determinados según las preferencias mayoritarias de los espectadores. Algo que como ya hemos dicho, estas variables cualitativas residen más en la competencia lingüística del propio espectador, y por tanto, no cambia la estructura formal de lo que podemos llamar "la narración de la carrera F1", que llamaremos Isotopía del Gran Premio o en inglés Grand Prix Isotopy (GPI), en honor a Propp y Greimas. De alguna manera, este relato, nos define una narración comparable entre sí, por qué prescinde de otras consideraciones. Sine embargo, el enfoque más simple es, sin duda, más que las imágenes o los comentarios del presentador, el estadístico, ya que los grandes premios permiten un enfoque numérico. Nuestro planteamiento es utilizar una simple función estadística para medir la "entropía" de las carreras de F1.

Para simplificar el IGP tendremos en cuenta sólo el estado inicial y el estado final de la carrera, para así poder medir la diferencia informativa, es decir, midiendo la incertidumbre del evento. Cuanto más incertidumbre o más variabilidad, menos previsibilidad, mayor significado, lo que al margen de las preferencias por ciertos pilotos o marcas por parte de los espectadores, debería revertir en mayor satisfacción o entretenimiento. El Factor Sorpresa o en inglés SFI (Surprise Factor Index), que en una ulterior investigación se podría calcular como entropía de la información, pero en este enfoque simplificado utilizaremos el sencillo cálculo de la varianza, o mucho mejor en nuestro caso, no ya la desviación típica, sino la desviación absoluta estadística o en inglés Mean Absolute Deviation (MAD). Los adelantamientos, las averías, los accidente, los errores de estrategia o de boxes, el que no gane el favorito, etc. entregan un resultado inesperado, que asumimos que provoca mayor satisfacción, a nivel objetivo, intentado neutralizar las preferencias del espectador. Es de suponer que un telespectador completo (que ve toda la carrera) como mínimo tiene la información de quien sale y quien llega. Ya que la grabación no puede enseñar todos los coches todo el tiempo, se supone que el espectador en vivo es incluso más difícil que lleve un cuentavueltas, que yendo a la pista. Imposible no es, pero no es habitual.

Nuestro modelo ultra simplificado sostiene, que el principal atractivo de una competición es su varianza. A pesar de cualquier fanatismo, todo aficionado auténtico reconoce una buena carrera cuando hay sorpresa, sucesos diferentes a lo esperado. Por tanto, proponemos lo siguiente:

AXIOMA DE LA GPI (Grand Prix Isotopy)

La GPI se define por un SFI (Surprise Factor Index) calculado como la desviación absoluta de las diferencias entre el estado inicial de la parrilla de salida (Grid o G) y la clasificación al acabar la carrera (Position o P). 

SFI = MAD (G-P) 

El modelo se podría sofisticar también dando un peso a cada piloto y coche según la clasificación en el Mundial de Pilotos y Marcas, para poder medir mejor el efecto sorpresa respecto a las tendencias ganadoras de la temporada, en vez de en unidades por carrera, pero eso lo dejamos para los que tengan el tiempo para hacerlo. Y también, como hemos dicho, asignando unas probabilidades y utilizando la Teoría de la Información.

Hemos escogido un conjunto pequeño y casi aleatorio de grandes premios históricos. Hoy en día para el que quiera entretenerse, es ya posible hacer buenos estudios de ciencia de datos sobre la F1. Con Python y bases de datos muy completas, públicamente accesibles, disponemos de excelentes trabajos (cfr. https://www.kaggle.com/christianolsson/formula-1-what-makes-a-good-race). Animamos a todo aquel que quiera, a extender esta propuesta rudimentaria que exponemos aquí.

Podríamos acercarnos más a la percepción televisiva si en vez de recoger todos los resultados, cogieramos tan solo los seis primeros o los diez primeros, aunque también se suelen ver disputas de puestos posteriores si merecen la pena. Pensamos que para el experimento y para ser fieles al objetivo de conseguir determinar el valor esencial de la carrera, del significado o narratividad que transmite, es importante tener en cuenta a todos los clasificados. 

A falta de que los datos oficiales de la FOM estén con licencia pública y en un formato que permita trabajarlos, hemos utilizado los datos compartidos en Koggle por un ingeniero de software de F1 de Red Bull, Chris G, que bajo licencia C BY-NC-SA 4.0 nos permite utilizarlos. También hemos cogido datos de F1 Fansite https://www.f1-fansite.com/f1-results/.

Hemos escogido el GP de Italia, porque siempre ha estado en el calendario de F1, normalmente en el circuito de Monza, aunque con sus variaciones. Hemos comparado una serie relativamente larga y consecutiva desde el año 1996 al 2017. También hemos escogido otra serie por décadas, desde el 1950 al 1990 para comparar los resultados hacia el pasado. Hemos asignado a todos los pilotos, que han salido en la parrilla, un orden de llegada a pesar de estar retirados o DNQ. Lo que hace más armónica la dispersión y reduce el efecto sorpresa a lo esencial. Hemos definido así un juego de suma cero, la diferencia (G-P) de todos los pilotos sumada es cero y la media también. Con lo que la dispersión sobre la media adquiere un sentido interesante. Si los pilotos acabasen en la misma posición de salida, MAD sería 0, y si acabaran el orden inverso, MAD sería 10. Por tanto, el SFI es un índice de 0 a 10 que mide ese efecto sorpresa, ese entretenimiento, que refleja la trama de sucesos en un gran premio.

Los siguientes gráficos muestran los resultados del estudio:


Lo que podemos observar con claridad, es que en los viejos tiempos la varianza en muy grande. Eran tiempos donde solo acababa la carrera media parrilla, debido a que había muchos accidentes y averías. Adelantamientos también los había, pero menos de lo que suponemos.


Aquí podemos ver como la varianza se ha reducido notablemente, casi a la mitad. El progreso tecnológico ha hecho mejorar tanto la fiabilidad como el incremento de la seguridad. También el pilotaje ha cambiado, porque se ha profesionalizado y homogeneizado mucho más. Y también han bajado algo los adelantamientos, pero sobre todo se impone la tendencia que solo los mejores coches ganan. A diferencia de los '50, cuando Fangio ganaba casi con cualquier marca, en la época reciente, solo los binomios piloto-marca, cuando consiguen una superioridad tecnológica, mantienen un ciclo victorioso. Como es el caso de Schumacher, Vettel o Hamilton.

Esto nos lleva a concluir de una manera objetiva -quizás no hacía falta tanto dato-, es decir, al margen de las preferencias del aficionado, que las carreras son notablemente más aburridas y menos sorprendentes, que en el pasado. Con lo cual, la clave de cualquier reforma del campeonato de F1 pasaría más por introducir el azar, ya que al ser un campeonato de marcas fabricantes de monoplazas, aunque la tecnología se puede regular limitándola, pero no se puede igualar como en la F2 o la Indy, por qué iría contra el propio espíritu de la F1. Debe haber un equilibrio entre la habilidad del piloto y la capacidad del coche, y algunas normas que permitan una cierta aleatoriedad.

¿Y cómo introducir algo de azar? Pues eso es algo que tendrán que pensar el nuevo CEO de la F1 Stefano Domenicali y su equipo.


APÉNDICE: LOS DATOS AGREGADOS

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