El control del pensamiento que ya está aquí: diademas EEG y chips neuronales

Llevamos tiempo intentando incentivar la formación en pensamiento crítico fuera de una disciplina académica tan restrictiva como es la filosofía y fuera de las instituciones del saber y de las aulas: en las empresas, en las ONGs, en el gobierno, en definitiva, para cualquier tipo de persona u organización, sin la necesidad de erudición, que exige la filosofía (cfr. https://www.thinkinglab.io/2019/03/la-diferencia-entre-pensamiento-y.html).

Hemos propuesto un pensamiento afilosófico, crítico, creativo, práctico, ubicuo y universal, que utiliza métodos filosóficos pero no sus teorías. Lo cual funciona bien para propósitos individuales, vitales, organizacionales, pero no sociales, ya que hoy en día se necesita un pensamiento en red para desmontar los megarelatos sociales (cfr. https://youtu.be/pacly6UiMnU y https://youtu.be/8OXRIU15Qn0).

Hemos hablado de los peligros del pensamiento inducido, de los grandes monopolios de generación de marcos de pensamiento, que polarizan a la gente sustituyendo lo que podría ser su pensamiento auténtico, por otro falso y perjudicial, pero tomado como propio. Los medios de comunicación y redes sociales, permiten ese control social totalitario, pero productivo, no reprimen sino que incentivan la adopción de discursos prefabricados, y no uno precisamente, sino un rango plural y variado, para dar sensación de libertad, pero que son imposibles de contrastar para el ciudadano de a pié. En el mundo de las fake news, impera el fake thinking producido por las industrias monopolistas del pensamiento. Los llamados intelectuales son vestigios del pasado, piezas de museo más o menos interesantes, pero que no pueden hacer nada como individuos aislados. Solo cuentan las redes de pensamiento y por eso ningún individuo, ni siquiera pensador, puede oponerse o hacerse oír por encima de los discursos dominantes.

Por si fuera poco, además de la utilización de herramientas sofisticadas como la Inteligencia Artificial por los más avanzados monopolios del pensamiento, como hemos visto en las redes sociales, para predecir patrones y cambiar los comportamientos de sus seguidores, ahora nos vienen nuevos dispositivos de control de pensamiento, que nos ponen ante nuevos desafíos éticos.

El móvil fue el primer paso. Los wearables fueron el segundo paso, y ahora tenemos dos nuevos retos:

1) Las diademas EEG ( o cascos -headsets- o cintas)

2) Los chips neuronales

Las diademas EEG (del inglés “electroencephalography”, método para registrar la actividad eléctrica del cerebro) decodifican las ondas cerebrales. Permiten por ejemplo, interactuar con un ordenador o con una máquina sólo con la mente. Esto ya se vende en Amazon (BrainWave Starter Kit), pero en China, en ciertos trabajos, es obligatorio utilizar una diadema de estas, que también sirven para detectar cualquier pensamiento o emoción, que la empresa pueda considerar inaceptable.

Los neurochips como Neuralink (https://neuralink.com/), empresa de Elon Musk, se implantan en el cerebro para de manera más sofisticada aunque muy invasiva, crear un interfaz con máquinas/software externo, capaz de realizar una MRI (imágen por resonancia magnética) e interpretarla. De momento, solo probado con cerdos pero con el beneplácito de la FDA para empezar con humanos.

Estos dispositivos son parte de una nueva disciplina llamada neurotecnología. Siendo dispositivos muy diferentes, las dos constituyen interfaces, que recaban información del cerebro, y por tanto, al final sirven para lo mismo. El propósito inspirador es extender las capacidades mentales humanas por mil o curar enfermedades en tiempo real, pero el peaje inevitable es que el pensamiento se convierte en datos, en información, y eso se puede almacenar, procesar y analizar para tomar acciones por agentes externos, que pueden ir incluso en contra de la propia persona. Pero no solo eso, el mismo dispositivo puede servir a la larga, también para introducir datos en el cerebro de la gente, que pueden determinar a una persona a realizar acciones contrarias a su voluntad sin saberlo. Un auténtico hackeo institucionalizado de las mentes de los ciudadanos. También ha nacido una contra-disciplina llamada neuroética, que intenta limitar los peligros de esta tecnología. Nita Farahany, profesora de la Duke University (más abajo puedes ver la conferencia TED), propone una regulación de estas tendencias tan potentes, y con efectos tan extremadamente graves, sobre el control social de la humanidad.

El gran logro de la neurotecnología es convertir los procesos eléctricos del cerebro en información, decodificando emociones y pensamientos. Es complicado, que utilizando estos aparatos, aunque su utilización sea muy loable, la organización propietaria no utilice esos datos comercialmente o políticamente, a nivel de ingeniería social. Eso por no hablar ya de hackeo malintencionado de nuestro cerebro. Por mucho que Neuralink encripta de manera fuerte las comunicaciones, sabemos que las mejores agencias criptológicas, pueden conseguir sortear esta barrera. Esto abre una nueva etapa, quizás no tan metafórica, del llamado “lavado de cerebros”, que asusta. Estamos más cerca que nunca de estar en un Matrix, de convertirnos en una mera pila alcalina, de unas élites plutocráticas, o quizás, de unas meras máquinas autónomas.

Y es que muchos no entienden, que la privacidad es un derecho humano universal. Es un derecho político, es lo que protege nuestra identidad, qué es lo único que tiene valor en el mundo digital, y es extremadamente vulnerable. La identidad personal es imprescindible para poder pensar y poder decir el cartesiano “pienso luego existo”, de lo contrario, si una máquina externa piensa por nosotros, no ya un think tank o un influencer, sino un ordenador con un software sofisticado, entonces dejamos de existir inmediatamente. No es que nos convertiremos en esclavos, es que seremos mero hardware. Tenemos que defendernos de los anticartesianos malignos. La próxima vez que te encuentres ante el consentimiento de una política de privacidad, leetelo, y si no te gusta, o no confías en lo que dice, no sigas. Solo así podrás seguir existiendo y pensando. 


PARA SABER MÁS

The Invention That's Making Mind Reading Easier Than Ever
True facts: Every time you have a thought or feeling, your brain produces weak but distinct electrical signals…www.huffpost.com

Neuralink: brain hacking is exceptionally hard, no matter what Elon Musk says
If thoughts, feelings and other mental activities are nothing more than electrochemical signals flowing around a vast…theconversation.com

US military 'Mind control' AI chips can alter a person's moods
Chips were created by the Defense Advanced Research Projects Agency Algorithms detect patterns of brain activity…www.dailymail.co.uk

Cybertorture
We are a non profit EU-COALITION AGAINST CYBERTORTURE and Task Force established to create awareness and more of…cyber-torture.com



Comentarios

  1. Esto da terror. Orwell ni siquiera lo había imaginado!!

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    1. Hay que prepararse para ello y defenderse. Hay cosas que hay regularlas, otras prohibirlas, aunque suene mal, y muchas exigir una moratoria.

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