El problema no son las fake news es el Fake Thinking




El problema no son las fake news es el Fake Thinking

Fake Thinking no son fake news

Llamamos Fake Thinking al pensamiento encaminado a que las personas asuman marcos mentales simples, que les lleven a la aceptación de determinados discursos instrumentales, que enmascaran hechos perjudiciales para ellos, mediante la gestión de sus emociones como mecanismo de anclaje. 

En breve, Fake Thinking es adoptar en pensamiento de otros sin saberlo, por haber dejado de pensar.

Este pensamiento falso es más bien un pensamiento con forma de verdadero, pero que es falso porque perjudica los intereses del que lo adopta, que al no ser capaz de pensar por si mismo, acepta inconscientemente y acríticamente, el discurso de otros como propio por identificación, como hacemos con un club de fútbol. Es un mecanismo invisible como si fuera lo más natural. Y afecta tanto a la gente rebelde como a la sumisa.

El Fake Thinking no hace parte de las políticas de desinformación, ni de las fake news. Es algo más sofisticado y es lo que algunos Think Tanks y poderes fácticos y discretos están utilizando como arma geopolítica. Las fake news son hechos falsos, descontextualizados, maximizados, para conseguir un objetivo, que puede ser generar odio, desinformar o generar duda, entre otras cosas. Una fake news es un gota o una serie de gotas en el mar, pero el Fake Thinking es el continente de ese agua, incluso de las noticias verdaderas. Es un continente artificial, delimitado expresamente de una manera determinada, como una presa, para separar las aguas de una manera interesada. 

El Fake Thinking es peligroso porque funciona con noticias y hechos verdaderos, simplemente hace una clasificación falsa. Actúa en las condiciones de posibilidad de la interpretación de ideas, hechos y noticias.

Tampoco el Fake Thinking es la manipulación de discursos. La generación y alteración de discursos está hecha por especialistas interdisciplinares en pensamiento. Todas las batallas de ideas, ideologías y metarelatos, siguen aún en un nivel muy inferior a la guerra enunciativa, que se juega con el pensamiento falso. Las fake news y los discursos intervienen en la linearidad horizontal de la comprensión, mientras el pensamiento falso actúa en la verticalidad de la estructura profunda del significado.


Oposiciones conceptuales

El lenguaje humano se estructura a base de oposiciones. "Bueno-malo", "blanco-negro", "verdadero-falso". Los matices, los grises existen pero están predeterminados por las opciones antagónicas, precisamente los grises son una combinación de diferente porcentaje de los colores contrarios, pero no hay otros colores. Introducir otros colores en un universo gris es abrir una nueva dimensión. Pero el cerebro humano funciona por oposiciones. Y uno de los dos términos domina sobre el otro según el contexto. Uno de los opuestos privilegia el posicionamiento de cualquier opinión. Clasifica la realidad. En teoría lo bueno prima sobre lo malo, pero en un entorno destructivo es al revés. Si para ti esta bien la matanza del cerdo, lo contrario estará mal. Nos identificamos con un término predominante que es positivo para nosotros y todo lo demás se convierte en negativo, en rechazo, aunque no lo sea, porque son los cubos para ordenar cosas de los que disponemos. Esto vale también para hombre-mujer para izquierda-derecha, para infinidad de conceptos, porque ojo, hablamos de conceptos, no de cosas, ni de hechos, ni de acciones, sino de relaciones de conceptos. Estas relaciones tienen una influencia extraordinaria en la práctica, capaces de orientar las acciones de la gente hacia objetivos que no desean (que nunca desearían si pensaran) y que les van a perjudicar.


Estructuras de significado

Los marcos de pensamiento son establecidos en primer lugar por oposiciones binarias, pero esto es solo un primer nivel. En ocasiones estas estructuras son ternarias o de cualquier número de términos, incluso de múltiples niveles. Imaginemos una librería para colocar libros con estantes y separadores diversos tamaños. Las estructuras de significado funcionan así. Los medios de comunicación repiten los discursos políticos sin crítica, como noticias, en un intento de ser objetivos, pero allí sin quererlo se presuponen unas bases de pensamiento fundamentales, que actúan a nivel profundo, y la gran mayoría de personas las adopta inconscientemente. Algunos pocos, las discuten o proponen alternativas, pero sin mucha influencia en la opinión pública. Pensemos que los medios de comunicación están organizados alrededor de la agenda de comunicación de los gobiernos, y la de estos depende los lobbies y estos en definitiva del capital financiero. Su objetivo es controlar la producción, empresarios y empleados, así como la sociedad, a través de la gestión del capital intelectual.

Hoy en día, existe mucho dinero para la influencia en la opinión pública, pero el mayor peligro no es la desinformación, es la conformación de las categorías de pensamiento, subyacentes a todo discurso público. Think Tanks, fundaciones, todo tipo de organizaciones discretas, coordinadas por fondos y bancos de inversión, y millonarios como Soros, incluso servicios secretos, controlan las categorías de pensamiento generales, que se transmiten a través de los medios de comunicación de masas y sociales. Y no de una manera estática, sino dinámica, muy adaptativa a los diversos segmentos sociales y al contexto político, para poder ser efectiva.


¿Como funciona el Fake Thinking?

Había un concurso de TV que al concursante le ofrecían un suculento como un premio o un sobre cerrado que podía corresponder al premio estrella (un apartamento en Torrevieja) o el peor que podía ser un llavero o lo que fuera. Por supuesto, nunca ningún concursante renunció a los dos. Realmente no era una opción binaria entre la certeza de un buen premio o la incertidumbre entre el mejor posible o el peor, siempre hubo una tercera posibilidad, absurda si se quiere, y es que se hubiera podido renunciar a todo. No tiene sentido, se dirá, no concursas para nada. Ya, pero la posibilidad existe, lo que demuestra que estamos presos de la necesidad de escoger una opción. Obviamente, también se podría negociar con el programa un premio intermedio y abrir una cuarta posibilidad. Es así como razonamos. Nos identificamos con una opción, siempre. 

Y cuando dejamos de pensar, estamos haciendo Fake Thinking, estamos adoptando el pensamiento de otros. El pensamiento de otros es falso para nosotros. Solo nuestro pensamiento puede ser verdadero.

El cerebro humano funciona por patrones. Si ves una mancha como en el test de Rorschach, siempre necesitas identificarla con algo conocido. Si en la oscuridad vemos algo, necesitamos corresponderlo con algo en nuestra memoria, un gato o una ardilla, o lo que sea, aunque sea provisional. No sabemos funcionar con la suspensión de la sorpresa. Nuestro cerebro es una máquina cuyo objetivo es reducir la incertidumbre, la entropía. 

Pero para pensar hay que hacer lo contrario, hay que generar sorpresa, problematizar las oposiciones conceptuales, que nos han transmitido, las estructuras de significado profundas, que hemos adoptado inconscientemente y donde radica nuestra precomprensión del mundo. 

Un trabajo de crítica y deconstrucción de esos discursos, permite ver su falsedad, su instrumentalismo a lo "Gran Hermano", para someter a varios segmentos sociales. Si te gusta el fútbol, escoges un club, quizás varios, pero yo no conozco a ningún aficionado equidistante, que no elija un equipo. Y es así, como pensamos cuando no pensamos: elegimos una opción más o menos conscientemente, y nos identificamos con ella, emocionalmente. A partir de ahí, no hay razonamiento alguno. Cuando tenemos opciones, nos preguntamos ¿donde está mi club? ¿donde está mi tribu? Pensar exige distanciarse de la tribu y eso es difícil. Pensar fuera de la caja, es pensar fuera de tu vida habitual, lejos de los que hacen las cajas.

El pensamiento falso es más dañino, que las teorías conspiratorias que se construyen para generar dudas. Aquí no hay dudas, es una certeza total, capaz de mover masas al totalitarismo por sofisticado y disimulado que sea. Es el teatro creado por algunos para que nos movamos en su interior como marionetas.


¿Cómo saber lo que es verdadero?

Por ejemplo, la oposición derecha-izquierda, o en sus versiones complejas extrema derecha-derecha-centro-izquierda-extrema izquierda, no es que no funcione bien en la actual sociedad, es que es completamente falsa. Con lo cual, las personas que son de izquierdas lo son por oposición, lo que defiende el PP no me gusta, entonces lo mio será PSOE o PODEMOS. Y al contrario. Pero y si en el caso que presentamos, PSOE y PODEMOS no defendieran lo contrario del PP, sino más de lo mismo, es decir y ¿si nuestra opinión tuviera cosas de todos los partidos o de ninguno de ellos, con quien deberíamos identificarnos? Si eres suficientemente crítico, se creará un rechazo y no creerás en nada, es decir rechazaras la estructura de significado en su totalidad sin deconstrucción, ni alternativa. Eso le va perfecto al poder. Si no te gusta la oferta, estas desactivado. Y si tu eres un rebelde, incluso tú, tienes tu casilla en los extremos. En el PSOE y PODEMOS hay argumentos de extrema derecha, en el PP hay posiciones socialdemócratas, en VOX hay postulados de extrema izquierda, pero si eres del Real Madrid no te puede gustar mucho Messi. La auténtica realidad es muy rica y muy diferente. Obreros votando al PP, intelectuales ricos votando a PODEMOS. La estructura de significado adoptada satura el marco de pensamiento, si lo rechazas, no cuentas, y pienses lo que pienses tienes tu casilla, tu cajita. Hasta la caja para los que quieren pensar fuera de la caja.

Lo que es difícil y lo que necesitamos, son personas capaces de pensar, de deconstruir discursos, de generar relatos alternativos, no solo de confirmar la veracidad de las noticias. No digo que sea buena ni malo, pero el partido VOLT es un intento de salirse de estas dinámicas.

Y entonces, ¿cómo pensar?, ¿cómo saber lo que es verdadero? Muy fácil. El pensamiento solo es una abstracción táctica, para comprender las cosas, pero al final, todos necesitamos vivir y para ello determinar una acción. La verdad está en la materialidad y la falsedad en los idealismos. Las relaciones económicas concretas son el aspecto donde validar las ideas. Si queremos rechazar ese falso pensamiento, debemos superar la distinción entre derechas o izquierdas, o entre discursos culturales tipo "progres", "conservadores", "llgtbi", "fachas", "feministas de género", etc. y fijarnos en la materialidad económica. Por ejemplo, subir impuestos a los ricos no es un postulado de izquierdas, es argumento para una determinada subcultura izquierdista que enmascara la envidia de los ricos, que en realidad casi todo el mundo aspira a ser. Mejorar la calidad de vida y la justicia de la gente desfavorecida en la producción, es cuestión de participar en los beneficios y en la gestión, más que proveer subsidios. La organización social no está mediada por representantes políticos, está siempre disponible. Es demoledor hasta que punto la reiteración de ciertas categorías mentales condiciona todo lo que hacemos. 

Lo que no puede pensarse no puede hacerse. Lo que hacemos ya ha sido pensado, por tanto, si queremos hacer algo diferente, tenemos que pensarlo. 

Si queremos cambiar el mundo, tenemos que sorprender al poder.


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El problema no son las fake news es el Fake Thinking El problema no son las fake news es el Fake Thinking Reviewed by Rais Busom on mayo 03, 2020 Rating: 5

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