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Y Armstrong tomó el mando. De pilotos e ingenieros.

Y Armstrong tomó el mando. De pilotos e ingenieros.

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"Todos desapareceremos sin dejar rastro", Serguéi Koroliov.

Durante el Programa Apolo se discutió mucho si debía ser una misión tripulada o no (Manned Unmanned). Las misiones Apolo 4 y 6 fueron pruebas sin tripulación. Al final, se decidió que fuera una misión tripulada, es decir, con tripulantes humanos. El Apolo 8 fue el primero tripulado, sin embargo, el encargado de pilotar la nave fue un tripulante inhumano: el primer ordenador digital. El Apollo Guidance Computer (AGC), diseñado por el MIT, con procesador de 16 bits, ROM de 36.864 words y RAM de 2048 words, con un interfaz de usuario llamado DSKY, que eran una pocas teclas con una pantallas de cuarzo, para deleite de los actuales UX.

Los ingenieros siempre han querido controlar sus magnificas máquinas especiales -en este caso también espaciales-, con otras máquinas (los ordenadores), para evitar los fallos de los falibles e impredecibles entes humanos. Como si los ingenieros no lo fueran. 

Pero la verdad, es que el proyecto Apolo necesitaba humanos llegando a la Luna. De otra forma esa hazaña no habría tenido el sentido épico que requería. El mismo presidente Kennedy lo había propuesto en su famoso discurso al Congreso de los EEUU en 1961



"First, I believe that this nation should commit itself to achieving the goal, before this decade is out, of landing a man on the moon and returning him safely to the earth".

Triste hubiera sido, que fueran monos como Ham o perros como Laika, Belka o Strelka, los que se enviaran a nuestro pétreo satélite, pero los astronautas que finalmente pudieron ir, y que fueron elegidos de entre los mejores pilotos militares de EEUU, con miles de horas de vuelo y exigentes entrenamientos, tuvieron que hacerlo, como se diría "as a spam in a can".

Poco después en otro famoso discurso, el presidente Kennedy en el estadio de la Universidad de Rice en 1962 dijo:

"We choose to go to the moon. We choose to go to the moon in this decade and do the other things, not because they are easy, but because they are hard, because that goal will serve to organize and measure the best of our energies and skills, because that challenge is one that we are willing to accept, one we are unwilling to postpone, and one which we intend to win, and the others, too".

Por si había dudas, aquí quedaba clara la rivalidad con los rusos, que en todo fueron por delante de EEUU (primer satelite en órbita, animal en órbita, primer hombre en órbita, primera mujer en órbita, primer paseo espacial, etc.), menos en poner un hombre en la Luna ("putting a a man on the mon"):

"To be sure, we are behind, and will be behind for some time in manned flight. But we do not intend to stay behind, and in this decade, we shall make up and move ahead".

Había que superar la ambición y el retraso tecnológico respecto a los rusos, había que vencer la carrera espacial a toda costa.


La carrera espacial muestra la lucha y la rivalidad no solo entre dos superpotencias, sino entre dos grandes ingenieros aeronáuticos como fueron Serguei Koroliov por parte de la URSS contra Wernher von Braun por parte de EEUU. El primero llegó a estar recluido en un campo de prisioneros, antes de alistarse al Partido Comunista, para finalmente ser designado Diseñador en Jefe del Programa soviético de cohetes. El segundo era un ingeniero del Partido Nacional Socialista alemán, incluso fue miembro de las SS, aunque también fue detenido por la Gestapo por simpatizar con el comunismo y liberado por el mismo Hitler, hasta que fue rescatado por los americanos y pasó a trabajar para la NASA.

La conquista del espacio fue siempre pareja a la carrera armamentista de misiles nucleares. Ambas potencias desarrollaron la tecnología nazi del cohete-bomba V2. Los americanos se quedaron con el mismo diseñador, que era von Braun, y los rusos con sus asistente Helmut Gottrup, así como con varios ejemplares de la bomba, que Koriolov copió (el R-1). 

Los proyectos rivales de cohetes Vostok y Mercury, sirvieron para rivalizar durante los años '60, el aprendizaje tecnológico de los cohetes, a los que siguieron, una nueva generación, Voskhod y Gemini. Finalmente, compitieron los programas Soyuz contra Apolo, donde los americanos ganaron la batalla. Lo rusos hicieron un proyecto secreto llamado Zonda con tecnología Soyuz para competir con Apolo. En 1968 tanto el Zonda 5  como el Apolo 8consiguieron orbitar la Luna. Parecía que ambas potencias estaban cerca del logro, pero en la nave rusa apenas cabía una persona, digamos que fue una prueba de concepto. A toda prisa desarrollaron el cohete N-1, de un tamaño similar al Saturno V norteamericano. Los cuatro intentos soviéticos del lanzamiento del N-1 acabaron fallando durante 1969. Probablemente el fallecimiento de Koroliov en 1966, acabó sentenciando definitivamente las aspiraciones soviéticas. Mientras tanto, EEUU lanzó ese mismo año 1969, el Apolo 9, 10, 11 y 12, de los cuales los dos últimos, con humanos pisando la Luna. Ese año, la URSS se hundió y EEUU ganó por goleada.

Saturno V vs N-1
Más allá del Programa Apolo, en el más reciente proyecto del Space Shuttle, hasta su vuelo final del Endeavour, las naves llevaban una tripulación con dos pilotos. Para no ofenderlos a uno lo llamaban Pilot y al otro Commander (nunca "co-pilot"), que aunque seguían yendo como meros pasajeros, todos los aterrizajes -excepto en un par de ocasiones- se hicieron con los mandos manuales, a pesar de existir un piloto automático. Era el desquite del piloto al final del viaje.

¿Entonces porqué no poner cantantes o futbolistas en la nave, que sin duda habrían provocado mayor interés y diversión?

Los pilotos a pesar de su dilatada experiencia y de su formación técnica, debían pasar una criba de pruebas excepcional, donde solo unos pocos de estos podían acceder al estatus de ser elegibles para una misión. Y de esta minoría, sólo unos pocos dejaban el banquillo, para tripular una expedición real. Los pilotos eran el sistema de back up del vuelo. Si todos los sistemas redundantes fallaban - ahí se ve la confianza ciega de los ingenieros en sus cacharros-, ellos tenían que intervenir solucionando con la base de control de la misión cualquier problema, incluido el tener que pilotar la nave manualmente.  Todos recordamos la famosa frase "Houston, we have a problem" del Apolo 13, aunque en realidad lo que se dijo fue "Houston, we had a problem", lo que enfatiza en que fue en fallo técnico.

En el caso del Apolo, ya que el ordenador era tan poco potente como una calculadora de bolsillo, no podía automatizar el vuelo y los astronautas tenían que interactuar con el constantemente, para calcular la ruta de vuelo. 

No fue una casualidad, que Neil Armstrong (como anécdota diré que falleció el día que visité el centro de la NASA en Cabo Cañaveral), fuera el primer hombre sobre la Luna. Era el mejor de los pilotos posibles, perteneciente a una generación de pilotos-campesinos, con un talento nato desde la tierna infancia. Como muchos hijos de agricultores, que disponían de aviones para fumigar las cosechas, voló por primera vez a la edad de seis y tuvo permiso para pilotar aviones desde los catorce, antes incluso del de conducir. A los veinte años, estuvo en la fuerza aérea en la Guerra de Korea realizando 78 misiones de combate. A pesar de ser licenciado en ingeniería astrofísica, o quizás por eso, desarrolló una de las profesiones más peligrosas que existen, la de piloto de pruebas de aviones militares, en la que tuvo diversos incidentes. También durante el entrenamiento como astronauta sufrió algún accidente, que pudo acabar con su vida, a lo que reaccionó con total frialdad, sin darle la mayor importancia, ante la sorpresa y admiración de sus compañeros.

Armstrong tomó el control de la nave desde el Módulo Lunar (LM) durante al alunizaje del Apolo 11, para evitar caer en una zona rocosa, cuando el ordenador empezó a dar una alerta grave, en la que solo tuvo unos pocos segundos para reaccionar tomando el mando de la nave, mientras se le agotaba el combustible (sólo quedaban 60 segundos), pero consiguió alunizar para tranquilidad de todos, nada menos, que en el Mar de la Tranquilidad

"throttles down. Better than the simulator...Very smooth touchdown" 

Y al final, al bajar por la escalerilla para poner el primer pié del hombre sobre la Luna dijo sus famosas palabras:

"That's one small step for man, one giant leap for mankind" 

Hoy sabemos por el hermano de Armstrong, que esta frase la escribió un poco antes del despegue, o sea, que era original suya.

Otro gran ejemplo de pilotos superiores a la máquina, fue el del vuelo 1549 de US Airwaysdonde el comandante Chesley Sullenberger realizó un exitoso aterrizaje de emergencia en el Rio Hudson, pudiendo salvar a toda la tripulación y pasaje. En la investigación posterior se descubrió, que todas las alternativas sugeridas por los simuladores hubieran acabado con el avión estrellado. También recientemente impresionó la frialdad de la piloto Tammie Jo Shults del vuelo Southwest 1380, quien ante la explosión de un motor, que provoco un agujero en la cabina, que succionó a un pasajero que murió con posterioridad, dijo antes de realizar un aterrizaje de emergencia, ante la incredulidad de la torre de control:

“We have part of the aircraft missing, so we’re going to need to slow down a bit,”

“No, it’s not on fire, but part of it’s missing. They said there’s a hole and someone went out.”

Los pilotos siempre quisieron conducir y estuvieron preparados para ello. Muchos pilotos fueron también ingenieros como fue el caso de Armstrong, pero hay que decir, que las ganas de pilotar manualmente destacan en todos. Primero se es piloto y luego cualquier cosa más. El brillante ingeniero de F1 Adrian Newey, le gusta probar su propios coches. Los pilotos quieren controlar su destino con su habilidad adaptativa y los ingenieros quieren planificarlo rigurosamente. Los coches autónomos -al menos de momento-, se resisten a prescindir de su dependencia del modo conductor humano, atropellando a peatones, o matando a sus propietarios.

Los gestores de las organizaciones son los pilotos. Nunca ha sido tan importante como hoy la ingeniería, por eso los buenos pilotos son hoy más que nunca, imprescindibles. Probablemente algún día no habrá más pilotos humanos, ni gestores, ni CEOs, pero hoy en el declive de la inteligencia cognitiva natural, los pilotos siguen siendo los que marcan la diferencia.



Transcription of the Technical Air-to-Ground Voice Transmission (GOSS NET 1) from the Apollo 11 mission.

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